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El Divorcio Según la Torah. En que casos sucede el divorcio entre las parejas.

15 Febrero, 2019
divorcio en la torah

En la Torah hay dos pasajes que tratan del divorcio, uno concerniente una mujer que se divorcia de su esposo y el otro concerniente a un hombre que se divorcia de su esposa. En que casos sucede el divorcio:

Condiciones para Divorciarse de un Esposo

Según el juicio para las hijas hará él con ella. Si toma otra para sí, su alimento, su vestido y sus relaciones maritales no disminuirá. Y si estas tres él no hace para ella, ella saldrá por nada sin dar dinero. (Ex. 21:9-11)

Condiciones para Divorciarse de una Esposa

Cuando un hombre toma una mujer y viene a ella y la posee, y será que si ella no halla favor a ojos de él, porque él ha hallado en ella una cosa aborrecible, y le escribe un documento de cortamiento, y lo pone en la mano de ella, y la envía de su casa. (Deut. 24:1)

Ahora bien, uno pudiera reclamar que Éxodo 21:9-11 se refiere solamente a la sierva que fue comprada con dinero. Es cierto que Éxodo 21:7-11 se refiere a la sierva que ha sido comprada por dinero, pero notamos que Éxodo no se está refiriendo a la sierva regular como la que se menciona en Deuteronomio 15:12-18. Esto puede verse por el hecho de que en el caso de Deuteronomio, la sierva es liberada de la misma manera que el siervo, pero en el caso de Éxodo la Torah recalca: “ella no partirá como lo hacen los siervos”. La sierva en Éxodo ha sido vendida por su padre y ha sido tomada como esposa ya por su amo o por el hijo de su amo, el propósito es el de matrimonio comparado con Deuteronomio donde ella ha entrado al servicio debido a malas deudas y pobreza sin intención de matrimonio. La intención de Éxodo parece ser la de asegurar una posición honorable en la sociedad para la muchacha por medio de casarla en una familia de un estatus alto.

La Torah estipula: “Según el juicio de las hijas le hará él a ella”; esta frase no significa que el amo ha de considerar a la mujer su propia hija, sino que debe tratar con ella según la ley relativa a cualquier mujer israelí. Por ejemplo, en el verso, “No tomarás venganza, y no guardarás rencor contra los hijos de tu parentela” (Lev. 19:18), la palabra “hijo” se emplea como un término para cualquier compañero israelí. En el verso, “Porque en él YHWH tu Elohim ha elegido de todas tus tribus, para estar al servicio del nombre de YHWH él y sus hijos todos los días” (Deut. 18:5), vemos que el término “hijo” se usa para significar un miembro de la Tribu de Lewí. Seguramente, en el verso, “Y no te casarás con ellas, tu hija no darás a su hijo, y su hija no tomarás para tu hijo” (Deut. 7:3), los términos “hijo” e “hija” no están supuestos a ser tomados literalmente. Si fueran a tomarse literalmente entonces sería incorrecto que yo casara a mi hijo o a mi hija con un miembro del pueblo kena’aní, pero no seria incorrecto que yo casara al hijo o la hija de otro hombre con un miembro del pueblo kena’aní. De nuevo, en Lev. 19:29 está escrito: “No profanarás a tu hija para causar que sea una ramera”. ¿Ha de tomarse esto literalmente? En otras palabras, ¿es incorrecto que yo haga ramera a mi hija pero no a la hija de otro? ¡Ciertamente que no! Por lo tanto, en conclusión la palabra “hija” como se encuentra en Éxodo 21:9 no ha de tomarse literalmente, sino que significa según los derechos de todas las mujeres yisraelíes y uno puede derivar de este verso que el pasaje en cuestión trata de la ley relativa a toda mujer israelí.

Si el esposo designado toma otra esposa, todavía está obligado a mantenerla [a la primera]. La frase en Éxodo 21:11 “ella saldrá” en la Miqrá denota divorcio como en Deuteronomio 24:2 “ella sale de la casa de él,” y en Ezrá 10:3 “expulsar a todas las mujeres.” Si una sierva ha de salir libre si su esposo no le provee su alimento, su vestido  y sus relaciones maritales, entonces con cuánta más razón una esposa. Este pasaje por lo tanto implica que una esposa puede iniciar un divorcio si su esposo no cumple los deberes de alimentarla, vestirla y tener relaciones maritales con ella, dentro de sus medios o capacidades. La Torah estipula: “Si estos tres él no hace para ella,” en otras palabras si su esposo descuida proveer cualquiera de las tres anteriores cosas ella puede divorciarse de él si así ella lo desea, aun si él no desea divorciarse de ella, sobre la base de abandono, porque rehusarse a proveerle estas tres cosas es equivalente al abandono. Así como un hombre puede ser obligado a casarse contra su voluntad como en el caso de una virgen no comprometida que sea violada, “Si un hombre encuentra a una mujer joven, una virgen, que no esté comprometida, y la agarra y se acuesta con ella, y son sorprendidos. Entonces el hombre que se acueste con ella le dará al padre de la joven cincuenta [piezas] de plata, y será para él por esposa, porque la ha humillado, él no la despedirá todos sus días” (Deut. 22:28-29), así él puede ser obligado a divorciarse contra su voluntad por el no-cumplimiento de los deberes de alimentarla, vestirla y tener relaciones maritales con ella. Si no existe ninguna de estas bases para divorcio ella no puede iniciar un divorcio. Esta es la ley para una mujer que se divorcia de su esposo.

Un hombre puede divorciarse de su esposa con tal de que él no caiga en bajo las siguientes categorías:

             *  Un hombre que ha violado a una virgen no comprometida y ella desea casarse con él, Deuteronomio 22:28-29.

             *  Un hombre que ha acusado falsamente a su esposa de no ser virgen cuando se casó con ella, Deuteronomio 22:13-21.

Estas dos categorías no pueden iniciar procedimientos de divorcio a menos que la esposa ponga en peligro la vida de él o se haga apóstata. Deuteronomio 24:1 concierne a la ley de un hombre que se divorcia de su esposa.

El principio de un hombre que se divorcia de su esposa es incumbente sobre la frase “una cosa aborrecible”, por lo tanto es crucial que entendamos es significado de esta frase.

Primero que todo tenemos que evaluar si la frase “una cosa aborrecible” es o no es la traducción correcta del hebreo “’erwath davar”. Una traducción literal de la palabra “’erwath” sería “desnudez” como en, “La desnudez de tu padre y la desnudez de tu madre, no descubrirás, ella es tu madre, no descubrirás su desnudez,” (Lev. 18:7). Con esta interpretación en mente algunos comentadores han llegado a la conclusión de que “’erwath davar” significa “un asunto de desnudez” y que por lo tanto se refiere a una mala conducta sexual, e.d. adulterio. Este punto de vista no lo puedo conceder por varias razones. Primero que todo, la frase, “si ella no halla favor a los ojos de él”, es más bien insubstancial cuando se trata del actor de adulterio, el cual se describe con otras frases en la Torah, tales como, “Y a (la) esposa de tu paisano no le darás tu emisión de semen, para contaminarte con ella” (Lev. 18:20). Y otro ejemplo es, “Cualquier hombre, cualquier hombre si su esposa le es infiel, y ella es engañosa con él, siendo engañosa,” (Num. 5:12). Además, el castigo para una mujer casada que comete adulterio es la muerte como puede verse claramente en el verso, “Y un hombre que cometa adulterio con al esposa de (otro) hombre, que cometa adulterio con la esposa de su prójimo, muerte, se le dará muerte, al adúltero y a la adúltera,” (Lev. 20:10). Uno pudiera decir que Deuteronomio 24:1 se refiere a un caso donde el esposo no tiene ninguna evidencia substancial de que su esposa ha cometido adulterio pero tiene sospecha profundamente arraigada de que éste es el caso, pero este entendimiento conflige con el llano significado del verso donde afirma, “porque él ha hallado en ella”, en otras palabras él ha sido testigo de o tiene evidencia para este “’erwath davar.”

Además, Números 5:11-31 trata del caso de una sospechosa de adulterio y también si no hay evidencia substancial contra ella para ejecutar la sentencia de muerte, pero ella confiesa con su propia boca el acto de adulterio ella es perdonada por él y por lo tanto es divorciada de él ipso facto. Esto es porque la Torah afirma que un hombre puede volver a casarse con su esposa divorciada si ambas partes lo desean con tal de que ella no haya tenido relaciones sexuales voluntarias con otro hombre o que no se haya casado de nuevo y luego se haya divorciado o haya quedado viuda en ese periodo, porque está escrito: “Y si ella sale de la casa de él y va y se casa con otro hombre. Y si el otro la aborrece, y le escribe un documento de cortamiento, y lo pone en la mano de ella, y la envía fuera de su casa, o si muere su esposo posterior, el que la tomó por esposa. A su primer esposo que la despidió no se le permite volver a tomarla para que sea su esposa, después que ella se ha hecho impura. Porque es una abominación delante de YHWH, y tú no acarrearás pecado sobre la tierra, que YHWH tu Elohim te da como herencia” (Deut. 24:2-4). Si la esposa anterior de un hombre le es prohibida si ella ha tenido relaciones con otro hombre después de la anulación de su matrimonio, entonces cuánto más no será si ella hace de ramera a espaldas de su esposo mientras están casados. El profeta Hoshea despidió a su esposa Gomer porque ella hizo de ramera, vea Hoshea 2:4-7.

La traducción correcta de la frase “’erwath davar” es por lo tanto “una cosa aborrecible” como puede validarse por Deuteronomio 23:15 donde se usa la frase “’erwath davar”, “Y habrá un lugar para ti fuera del campamento, e irás allá afuera. Y habrá una pala para ti con tus armas, y será que cuando te sientes afuera (para aliviarte), cavarás con ella, y volverás y cubrirás tu excremento. Porque YHWH tu Elohim camina alrededor en medio de tu campamento para rescatarte y entregar tus enemigos delante de ti, tu campamento será santo, y él no verá en ti una cosa aborrecible, y se apartará de ti.” (Deut. 23:13-15)

La “cosa aborrecible” que compele al esposo a divorciarse de su esposa pudiera ser un defecto físico o una cualidad desagradable o un acto de mala conducta crasa, lo cual incluye el adulterio. Ahora, si el esposo esta al tanto de esa “cosa aborrecible” antes de casarse con ella no puede divorciarse de ella porque la Torah afirma: “Cuando un hombre toma una esposa y viene a ella y la posee, y será que ella no halla favor a los ojos de él”. Porque la Torah estipula que el esposo halla en ella esta “cosa aborrecible” después que se casó con ella. “Cuando un hombre toma una esposa”, tiene relaciones maritales con ella “y viene a ella,” y comienzan una vida de casados “y la posee,” y estaba totalmente ignorante de esa “cosa aborrecible” antes de casarse con ella “y ella no halla favor a los ojos de él”, entonces y sólo entonces él puede divorciarse de ellas así lo desea, aun cuando ella no desee divorciarse de él. Por lo tanto el esposo no puede divorciarse de su esposa voluntariosamente sino solo por una razón y esa es una “cosa aborrecible”. El esposo entonces debe traer el asunto al Vet. Din [Tribunal] para que ellos lo consideren, porque si se dejara a la discreción del esposo considerar qué constituye una “cosa aborrecible” él clasificaría un defecto leve como si fuera grave.

Los Rabinos sostienen que un hombre puede divorciarse de su esposa a voluntad y no necesita una razón, pero eso contradice lo que está escrito en la Miqrá. Eso sucede porque los Rabinos interpretan la palabra “ki” en Deuteronomio 24:1 como “o” por lo tanto leen el verso así: “y será que si ella no halla favor a los ojos de él, o si él halla en ella una cosa aborrecible” y así hacen que divorcio  descanse en una u otra situación.

Eso no puede ser porque en ninguna parte de la Miqrá se le da ese sentido a la palabra “ki”, siempre tiene el significado de “por cuanto, porque, cuando y si”, de hecho, la palabra “oh” es la única palabra en el idioma hebreo que significa “o”. Si fuera el caso que la palabra “ki” significara “o” la afirmación “si ella no halla favor a los ojos de él” sería suficiente para el caso y no habría necesidad de añadir, “o si él ha hallado en ella una cosa aborrecible”. Evidencia adicional contra el entendimiento rabínico de que un hombre puede divorciase a voluntad está en Deuteronomio 22:13-21 donde tenemos el caso de un hombre que acusa falsamente a su esposa de no ser virgen cuando se casó con ella, el primer verso dice: “si un hombre toma una mujer y viene a ella, y la aborrece.

Y si pone sobre ella una acusación sin base, y trae sobre ella un nombre malo, y dice: ‘Yo tomé esta mujer, y cuando me allegué a ella, no hallé en ella señales de virginidad”. Ahora, si un hombre puede divorciarse de su esposa a voluntad, como reclaman los rabinos, entonces ¿cómo es que el esposo en este caso trae sobre su esposa una acusación falsa ante los ancianos de la ciudad para divorciarse de ella? Seguramente entonces, si los rabinos tienen razón, todo lo que el esposo tenía que hacer era simplemente levantar una cuestión de aborrecimiento y eso sería suficiente si pudiera divorciarse a voluntad, porque el verso afirma que he “la aborrece”. Obviamente un reclamo de simple aborrecimiento no es suficiente y ver que el esposo no puede hallar en su esposa una “cosa aborrecible” él inventó una, la más infame, adulterio, por lo tanto la Torah prueba que los rabinos están equivocados y hombre puede divorciarse de su esposa por una razón, y esa es una “cosa aborrecible” y no a voluntad, siendo eso un cargo de mero aborrecimiento.

Como se discutió antes, el divorcio solamente puede iniciarse por la esposa por la razón mencionada en Éxodo 21:9-11 y por el esposo por la razón mencionada en Deuteronomio 24:1. Hay, sin embargo varias excepciones a esta regla:

· Si la conducta de cualquiera de las partes pone en peligro la vida de la otra parte, porque está escrito: “No te quedarás quieto junto a la sangre de tu prójimo. Yo soy YHWH.” (Lev. 19:16)

· Si cualquiera de las partes se hace apóstata, siendo que la apostasía se considera como muerte, porque está escrito: “… y él viene as ser culpable por el Bá’al y muere”. (Hoshea 13:1)

· Si la mujer comete adulterio ella le viene a ser prohibida a él y por lo tanto divorciada de él ipso facto.